¿Es la consulta interpartidista la mejor opción para los alternativos en Medellín?

 

Antes de finalizar el plazo que el Consejo Nacional Electoral -CNE- había otorgado a los partidos políticos y grupos significativos de ciudadanos, para manifestar su interés en realizar consultas populares, internas o inter partidistas (26/02/19), varios partidos de Medellín, del sector que se ha denominado “los alternativos”, enviaron sus solicitudes de manera formal al CNE. (Ver Resolución 3240)

 

A pesar de que en este proceso, preliminarmente estuvieron participando otros candidatos y movimientos, la solicitud de una consulta conjunta fue finalmente enviada y firmada por cuatro partidos políticos: El Partido Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo, El Movimiento Alternativo Indígena y Social -MAIS- y el Partido Renaciente, Proceso de Comunidades Negras. (Ver partidos que solicitaron consultas en Colombia).

 

Aunque está hecha la solicitud, el Partido Alianza Verde aún no ha definido el candidato o candidata que lo representaría en esta consulta, sin embargo la Resolución permite que presente varios candidatos, lo que daría una ventaja a los otros partidos. El Polo Democrático, desde el mes de febrero, eligió al médico y ex representante a la Cámara Victor Correa como su único candidato para la Alcaldía. El aval del MAIS lo tiene Jesús María Ramírez, ex Secretario de Seguridad de Medellín; y por su parte el médico, ex concejal y recientemente Secretario de Inclusión Social, Luis Bernardo Vélez, tiene el aval del Partido Renaciente.

 

El acuerdo al que llegaron los cuatro partidos políticos, representados en sus candidatos y voceros, para presentar la solicitud fue el de: “Hacer la solicitud al CNE para no inhabilitarse y contar así con un mayor tiempo para evaluar si este es el mejor mecanismo para elegir una candidatura única, entre las muchas otras opciones que se puedan tener”. Y en este sentido el mismo CNE determina que hasta el 12 de abril tienen plazo, “para manifestar que se retractan de su solicitud inicial”. (Ver Resolución 3240 de 2018).

 

Personalmente considero que este proceso es un gran avance de los sectores alternativos y refleja un alto nivel de madurez política de sus figuras, pues han logrado poner por encima de sus aspiraciones personales una apuesta colectiva, además, con posibilidades reales de ganar las elecciones en Medellín. Hasta ahora había sido imposible lograr acuerdos de trabajo conjunta entre estas y otras expresiones políticas que son muy cercanas.

 

Aunque, como ya lo afirmé, respaldo y valoro profundamente esta alianza, no creo que el mecanismo que deban usar para elegir una candidatura única sea una consulta interpartidista, y que lo más importante de esa carta enviada por los partidos políticos al CNE es que formalizó y concretó un espacio que hasta ese momento era de nivel exploratorio. Ahora, gracias a esta carta y el acuerdo realizado, este espacio es formal e institucional y ha comprometido tanto interna como públicamente a sus partes, y esto es lo realmente más importante.

 

¿Por qué no realizar una consulta interpartidista?

Lo primero que hay que aclarar es que la realización de una consulta interpartidista no puede desligarse del objetivo fundamental de esta “alianza alternativa” que es el de ganar las elecciones a la Alcaldía de Medellín; y es bajo esta perspectiva que debe evaluarse qué tanto aporta o no a este propósito su realización, con todas las características y condiciones que hoy conllevan.

 

Por lo tanto la consulta no puede circunscribirse al sólo objetivo de elegir un candidato o candidata, sí se piensa sólo con este propósito se están desconociendo todos los efectos políticos, favorables o negativos, que las mismas consultan han producido en Colombia.

 

Haré, entonces, un recuento de los aspectos que considero, hacen inapropiada la utilización de este mecanismo para nuestro contexto, momento, partidos y en especial en nuestra ciudad: Medellín.

 

La fecha. El CNE ha determinado que la fecha para la realización de las consultas populares, internas o inter partidistas serán el 26 de mayo del año en curso, es decir cinco meses antes de la fecha de las elecciones locales. Este es una factor que juega en contra, pues el efecto mediático y de posicionamiento que podría generar una consulta, se pierde en este lapso de tiempo. Parte del objetivo de las campañas políticas al realizar una consulta es el de lograr “un empujón” o posicionamiento previo a las elecciones, como ocurrió con las consultas interpartidistas de 2018 en las cuales fueron elegidos Iván Duque y Gustavo Petro, las cuales se realizadon el 11 de abril, sólo un mes antes de la primera vuelta presidencial. Desde ese mismo momento, ambos candidatos tomaron la delantera.

 

El costo para el Estado. Aún no hay estimaciones de los gastos en los cuales incurriría la Registraduría Nacional para realizar una consulta interpartidista en Medellín, sin embargo el país ya tiene unos referentes de lo costosas que podrían y, sobre todo, de la impopularidad que ha generado en algunos casos este proceso. Tenemos dos claros ejemplos: la consulta que realizó en noviembre de 2017 el Partido Liberal para elegir una candidatura única de su partido costó: $ 40.000 millones. Una cifra que se le convirtió al candidato elegido, Humberto de la Calle, en un “papayazo” para que sus opositores lo mostraran como un “despilfarrador” de los recursos del estado. Por su parte las consultas de Petro y Duque, aunque fueron al mismo tiempo de las elecciones parlamentarias, también tuvieron un alto costo: $33.000 millones. Sin duda en una sola ciudad valdrá mucho menos pero las cifras seguirán siendo de miles de millones. (Ver costos de consultas).

 

El costo de una campaña. El otro costo que deben evaluar muy finamente los aspirantes y partidos políticos que participarían en la consulta es el costo de una campaña política que logre poner en la agenda de la ciudad, no solo los nombres de las y los aspirantes sino la fecha y características mismas del proceso electoral. En Medellín nunca se ha realizado un proceso de consulta de este tipo y desarrollar una campaña publicitaria que logre generar un efecto en la ciudad vale bastante dinero y aunque el CNE brinde reposición a los partidos por los votos obtenidos, esto será sólo mucho después de que se realice la consulta. ¿Tienen hoy los partidos y aspirantes cifras de recursos cercanas a los 200 millones para hacer una campaña medianamente impactante?

 

Movilizar a los votantes. Otro factor en contra, o de bastante riesgo, es precisamente un efecto del anterior punto. Sin una campaña con suficientes recursos, estructurada y amplia será muy difícil que la ciudadanía se movilice y participa en la consulta. Esto trae consigo des efectos desastrosos para las aspiraciones en general de la alianza: refuerza la idea del derroche de los recursos públicos, como ocurrió también con Humberto de la Calle, pues en su consulta sólo votaron en todo el país cerca de 50.000 personas; y si efectivamente obtiene una votación muy baja, comparativamente con los votos que se requieren para ganar la Alcaldía de Medellín que son cerca de 250.000, enviaría un mensaje de “derrota electoral” a la ciudadanía. Es decir que la misma consulta podría convertirse en el símbolo de la derrota electoral de la alianza.

 

Estos cuatro aspectos y muchos otros, como el desgaste de los equipos de trabajo y el poco tiempo que queda para planear y ejecutar una campaña, todos desfavorables y con altos niveles de incertidumbre o inalcanzables en el caso de los presupuestos de campaña; requieren ser mirados a fondo sin apasionamientos, de manera pragmática, antes de tomar una decisión definitiva.

 

Quienes están al frente de estos cuatro partidos y sus aspirantes, deben tener claro que “el problema” de elegir una candidatura de la alianza, no es un problema o preocupación de la ciudadanía sino de ellos mismos. Que nadie o muy pocos están esperando a que los llamen a votar por uno de ellos, en una consulta; pero la gran mayoría de la ciudadanía formada, activa, que vota y que participa en la construcción de Medellín sí esperan encontrar una propuesta política que tenga como principio la construcción democrática de la ciudad, que reconozca en todos sus sectores sociales sus inmensas capacidades para aportar y que construya con todos un proyecto de gobierno que refleje esas esperanzas, esos sueños, necesidades y apuestas. Que ponga las bases para la construcción de un futuro de sociedad que sea compartido, no impuesto.

 

Gobernar sin aparente propósito o hacerlo sólo para el servicio y beneficio de unos pocos, de puertas cerradas y viendo a la ciudadanía que sabe, cuestiona y propone, como un riesgo, es una experiencia que sin duda amplios sectores democráticos de Medellín, no quieren volver a repetir.

 

Quienes están al frente de este proceso de alianza deben ser mucho más creativos y abiertos a nuevas posibilidades, no solo para elegir a su candidato único sino para desarrollar un proceso de campaña y construcción de Plan de Gobierno que efectivamente logre conectar a la ciudadanía con su propuesta. Hasta ahora los análisis muestran que una consulta interpartidista, en Medellín, no aporta a ese propósito y que, por el contrario, podría afectarlo seriamente.

 

Comunicador social-periodista
Docente universitario
Persigo la utopía porque me hace caminar
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