Llamamos a conformar una Coalición de Gobierno, para la segunda vuelta presidencial, con la Colombia Humana, y a votar por Gustavo Petro

 

“Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado opresor”.

Desmond Tutu.

 

Las personas, abajo firmantes, convocamos a las bases sociales de quienes componen la Coalición Colombia: Compromiso Ciudadano, Partido Alianza Verde y Polo Democrático Alternativo, quienes “han quedado en libertad” de tomar un camino para la segunda vuelta presidencial; y al dr. Humberto de la Calle y a un sector del Partido Liberal que sigue defendiendo sus principios liberales  y los acuerdos de paz;  a que construyamos una nueva Coalición con la Colombia Humana del candidato presidencial Gustavo Petro, una tan amplia como siempre la propusimos y soñamos desde el inicio del proceso electoral. No se trata sólo de sumarse para una campaña sino de realizar un Acuerdo sobre lo Fundamental, que permita proteger y cuidar a Colombia de los retrocesos que significaría un nuevo periodo de gobierno de la clase tradicional, agrupada en la campaña de Uribe/Duque;  y además que permita al país seguir avanzando y consolidando los procesos que ya ha iniciado, como la Paz, que requiere de un gobierno que le de continuidad, el respeto los acuerdos ya firmados, la JEP, la Reforma Rural Integral, la lucha contra la corrupción.

 

Fundamentamos, en los siguientes aspectos, nuestro llamado y nuestras consideraciones sobre el momento actual y el camino para materializar esta nueva y amplia Coalición.

 

  1. La ciudadanía está preparada para respaldarnos

Dos fuerzas nuevas, la Coalición Colombia y Colombia Humana, que no existían al iniciar el año 2017 obtuvieron más votos en la primera vuelta presidencial que todas las fuerzas tradicionales juntas matriculadas en los partidos Centro Democrático, Cambio Radical, el Partido de la U y el Partido Liberal.

 

La ciudadanía, por primera vez en la historia republicana de Colombia, aceptó mayoritariamente las propuestas políticas de un sector diferente al histórico bipartidismo y una nueva agenda basada en la lucha contra la corrupción, la implementación de los acuerdos de paz, la protección del medio ambiente, la educación, la ciencia y la tecnología, la cultura. En marzo de este año ya habíamos obtenido 19 senadores como anticipo del viraje que daba la ciudadanía y el país frente a las nuevas formas de representación política que mejor las representan.

 

Estos resultados son la más clara muestra de la madurez política de nuestra ciudadanía que, a pesar del desequilibrio económico, mediático y de las campañas negras y del miedo infundado, respaldaron unas apuestas de transformación y de renovación de la clase política. Desde el punto de vista del respaldo ciudadano estas dos nuevas fuerzas son mayoritarias y podrían ganar las elecciones y darle al país un nuevo camino, si saben conciliar las diferencias, construir acuerdos y conformar una nueva coalición de gobierno.

 

  1. Tenemos en manos una oportunidad histórica y única

Las fuerzas políticas, a través de las cuales se expresó la ciudadanía, están en la obligación ética e ineludible de no desconocer el esfuerzo, la decisión y ánimo de cambio que manifestaron abierta y conscientemente millones de colombianos, aún a riesgo en muchas regiones del país de presiones de todo tipo y retaliaciones futuras. La oportunidad más reciente de transformación se presentó hace ocho años con la denominada “Ola Verde” y, en el contexto actual, es incierto saber cuándo podría el país tener una nueva oportunidad de cambio como la que hoy se tiene.

 

No podemos simplemente defraudar a los millones de ciudadanos y ciudadanas que vieron una oportunidad de inclusión política, a las víctimas del conflicto armado, a los excombatientes y a campesinos que creyeron en la promesa de cumplimiento de los acuerdos de paz, a la gente que confió en que por fin se le pondría freno a la corrupción, a quienes quieren superar la polarización política y buscan la reconciliación nacional, a todas y todos los que confiaron en que por fin las diversidades serían reconocidas y respetadas, a la intelectualidad que decidió confiar en el centro y en la izquierda como camino a dar un timonazo en el desarrollo del país y a los liberales de base que abandonaron su partido.

 

Con esa expresión de la opinión pública que se transformó en mayoritaria con 3 millones de votos más que los del SÍ en el plebiscito de octubre de 2016, se produjo un cambio estructural en la opinión pública generándose una nueva correlación de fuerzas y una oportunidad de cambio en el equilibrio estratégico, entre las fuerzas de conservación y las que representan el cambio, creando una oportunidad estratégica de iniciar la formación de un nuevo orden político y económico basado en una nueva cultura: de paz y reconciliación, del carácter sagrado de la vida y de los recursos públicos, de nada justifica la violencia para resolver diferencias políticas, de todo los colombianos y colombianas somos iguales ante la ley, tenemos los mismos derechos y tenemos derecho a tener iguales oportunidades que permitan la inclusión económica.

 

  1. No está en juego sólo unas elecciones

Lo que está en juego en el proceso electoral actual y sobre el cual los colombianos, organizaciones políticas y lideres de las mismas deberemos decidir no son sólo unas elecciones más, lo que está en juego es la reconfiguración misma de los poderes del estado en Colombia. De ganar el uribismo tendrían el control de dos de los tres poderes del Estado, es decir la presidencia pero también el Congreso con la mayoría parlamentaria, encabezada por el ex presidente Uribe y quien seguramente sería el primer presidente del Senado del próximo periodo de gobierno. Luego de esto tendrían el control del poder judicial y, con gran facilidad, realizarían los cambios constitucionales que ya han anunciado para crear una sola corta, evitando de esta manera los procesos penales que han iniciado en contra del ex presidente Álvaro Uribe.

 

Una vez modificado el sistema de justicia pondrán allí a quienes defiendan sus intereses, obteniendo de esta manera el control total de los tres poderes del estado: ejecutivo, legislativo y judicial, el cual ha sido la gran “piedra en el zapato” para mantenerse en la impunidad y en el poder.

 

Como si esto fuera poco, el ubirismo insistirá en reformar un “articulito” que les permita de nuevo implementar la reelección presidencial, como lo hicieron en sus primeros cuatro años de gobierno (2002-2006), de tal manera que aseguren una continuidad de su poder por lo menos por 8 años.

 

  1. Un nuevo programa de gobierno

En Colombia es poca la experiencia en la formación de coaliciones, pero en sistemas multipartidistas o sistemas de gobierno parlamentarios como los de Europa, las coaliciones son una modalidad habitual de formación de gobierno: las hay de derecha, de derecha-centro, de centroizquierda y de todo tipo de combinaciones y matices. Para formarlas no basta que los candidatos, como lo hizo Sergio Fajardo, depongan su candidatura y dejen de actuar en la coyuntura, sino que se requiere una negociación continuada hasta construir una propuesta de gobierno aceptable por la mayoría de los electores.

 

Así que, como ya lo hemos planteado, no se trata solo de que la Coalición Colombia y Humberto de la Calle con la base liberal que defiende sus principios y los acuerdos de paz, se suban a una tarima con Gustavo Petro y anuncien sus apoyos. El principal reto es construir conjuntamente un nuevo programa de gobierno que recoja las principales apuestas programáticas de las fuerzas políticas que se unirán y que logren, por lo tanto, el reconocimiento y respaldo de las bases sociales y políticas que representan. Afortunadamente hay muchas coincidencias entre los diferentes programas y de este proceso el resultado será un programa de gobierno más fortalecido.

 

Además del programa de gobierno es esencial que se le garantice a la ciudadanía un equipo de gobierno suficientemente amplio y competente que disipe la preocupación por la debilidad del equipo que acompaña la campaña de la Colombia Humana; y también implica acordar aspectos sobre el estilo de gobierno (tales como la intervención indebida en la autonomía de Bogotá) y las relaciones proactivas y constructivas con el Congreso de la República, que conviertan al gobierno de la Colombia Humana en un gobierno confiable. No se trata solo de cargos, se trata de enviar un mensaje al país sobre los nombres, competencias y trayectoria de las personas que ocuparían los principales cargos del país, se trata de generar confianza ciudadana.

 

  1. Gustavo Petro

También desde el inicio, y a lo largo de la campaña presidencial, Gustavo Petro ha invitado a los candidatos que luego conformaron la Coalición Colombia, Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Robledo a trabajar de manera conjunta, a unirsen como lo dijo en la Universidad del Valle en 2017 a Sergio Fajardo, ante un auditorio que respaldó con un aplauzo esta invitación. También Humberto de la Calle y Sergio Fajardo, se encontraron para “tomar un café”, y explorar las posibilidades de construir una unidad. En ese momento las consultas previas hechas por los partidos y la presión de los mismos sobre continuar no permitieron ese objetivo, pero una vez superada la primera vuelta presidencial todos estos “amarres” finalizaron, es entonces una oportunidad para el país de ver consolidadada una Coaliación Amplia como ha sido el propósito de millones de colombianos.

 

Una vez conocidos los resultados de la primera vuelta presidencial, Gustavo Petro convocó de nuevo a estos partidos y movimientos a contruir una “Acuerdo sobre lo Fundamental. Es momento entonces de responder y consolidar esta convocatoria y trabajar conjuntamente con Gustavao Petro con toda la confianza, en su transparente trayectoria y su lucha contra la corrupción, el paramilitarimo y por la plena garantía de los derechos humanos. Debemos recordar que Petro ha  fue designado por sus colegas como el mejor senador durante varios períodos, y que como alcalde de Bogotá mejoró considereblemente los indicadores del desarrollo humano en la capital y que la principal crítica que recibió fue por recuperar para el sector público el esquema de recolección de basuras, antes privatizado, ante lo cual fue perseguido implacablemente para sacarlo del ring por el destituido procurador Ordoñez, quien fuera luego precandidato a la presidencia de la república. Gustavo Petro, de la Colombia Humana es un civilista, luchador por la defensa de la democracia, luchador contra la corrupción, defensor del medio ambiente y de la inclusión social y política y que tiene en su programa de gobierno sobre todo una propuesta de carácter puramente liberal.

 

En política las oportunidades son pocas y fugaces y si se pierden puede producirse una involución en las conquistas de la democracia colombiana.  Por ello hay que saber utilizar la oportunidad estratégica de cambio en el poder que abrieron las elecciones de 2018 para avanzar en la formación de un nuevo gobierno que avance en la causa de la paz, la reconciliación, la transparencia y la inclusión de la mitad de los colombianos en el sistema político y económico.

 

Nosotros y nosotras, abajo firmantes apoyamos la Conformación de una nueva Coalición y de un nuevo plan de gobierno que fortalezca el actual de la Colombia Humana, votaremos por Gustavo Petro en la segunda vuelta presidencial el próximo 17 de junio.

 

El junio 5 de 2018, en la ciudad de Medelín, firmamos:

 

Alonso Cardona A.

 

Jhon Hélber Rodríguez.

 

María Clara Echeverría.

 

Carlos Guillermo Álvarez.

 

Nelson Restrepo.

 

Ana Lía Suárez Velásquez.

 

Juan Bernardo Gálvez.

 

Katharina Haller H.

 

Edinson Muñoz Ciro.

 

Sonia Vásques Mejía.

 

Arlex López.

 

María del Pilar Rubio.

 

Miguel Gutiérrez.

 

Dilia Durango Chica.

 

Andrés Fernández.

 

Ricardo Giraldo.

 

Dinelly Ramírez

 

José Atehortúa Sánchez.

 

Boris Montoya.

 

Marina Ramírez.

 

Javier Espinal Correa.

 

Diego Mauricio Zapata Gallego.

 

Carlos Salazar Jaramillo.

 

David Suárez.

 

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