MÁS COMPROMISO, MENOS INDIFERENCIA

Esta semana, que el gobierno nacional dio a conocer la pregunta que se hará para refrendar el “acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, se me ocurrió realizar un sondeo vía WhatsApp, con el propósito de obtener la percepción de mis amigos y contactos telefónicos en cuanto a la pregunta que los Colombianos podremos responder el próximo 2 de octubre. Se trató de un ejercicio sencillo en el cual le envié a los contactos que tengo en el teléfono la pregunta, pidiéndoles que respondieran a esta, tal como lo harían el día que se votará.

De este sencillo ejercicio  se evidenció la polarización que se ha generado en nuestro entorno frente al acuerdo que realizó el gobierno con las farc. En el sondeo, de los que respondieron; el 7% respondió que el voto es secreto, el 9% que no sabe, el 37% NO y el 47% SI.

Es notable el gran interés que ha generado este tema trascendental para nuestro País. Es la primera vez que muchos de mis contactos y amigos reaccionan con tanta intensidad y pasión a este tipo de temas políticos. Muchos movidos por la pasión en contra de, o a favor de ciertos personajes, que para mí son intrascendentes al momento histórico que se vive en Colombia. Sin embargo, otros movidos por la necesidad de repensar nuestra patria, o por el deseo de jugarle a la Paz, o por la ambición de tener una Colombia mejor, o a la necesidad de concentrar los esfuerzos en las demás falencias que tenemos como estado, o pensando desde su cotidianidad, u odiando los que por tanto tiempo nos hicieron daño, o queriendo perdonar sin odios, o buscando justicia punitiva, o estudiando y argumentando, o siendo más reflexivos y menos pasionales, o confiando en la buena fe de las partes, o estrictamente no creyendo en el proceso, y muchos otros simplemente por la necesidad de darle una oportunidad a acciones nuevas en búsqueda de la Paz, así no estén muy convencidos de los acuerdos firmados.

Luego recibir innumerables respuestas y diálogos al sondeo propuesto, uno de los interlocutores, de una forma respetuosa y clara, me expuso inicialmente que no es necesario un acuerdo amañado para que el gobierno ejerza una buena administración con inclusión social; que las armas no son el único medio para hacer daño. Pero además me dejó una gran reflexión sobre lo importante de lo que viene para este País, construyéndolo desde nuestras familias y allegados, rodeando y dándole oportunidades a quienes son cercanos y apoyándolos, de forma que cada uno se vaya ganando lo que se merece de acuerdo a su trabajo y responsabilidad. Pero no solo hizo esa reflexión sobre la solidaridad y oportunidades que debemos brindar a nuestros semejantes, si no que, de una forma sensata y acertada me expone que este momento es una gran coyuntura, que le va a permitir a nuestro país madurar, en donde todas las partes se están dando cuenta que hay que actuar y que independientemente del resultado que se dé, lo mejor es que se generó conciencia colectiva de que todos aportamos si hacemos las cosas de una mejor manera y participamos en las decisiones que afectan este País.

Es claro que los acuerdos son una construcción compleja que deja en muchos de los ciudadanos dudas y preguntas, hasta ahora solo estamos empezando a digerir todo ese documento que dejaron 4 años de negociación. De hecho, creo que gran parte de lo acordado, más que un compromiso con las farc es un compromiso con el país, que muchos de los temas acordados son una reiteración de lo que nuestra constitución señala que el estado debe proporcionar a sus ciudadanos, todo esto aplicándolo de forma integral y sin la alta dosis de corrupción que también le hace tanto o más daño que las armas a nuestra patria.

Todas mis acciones están encaminadas a que se vote positivamente la refrendación de los acuerdos, yo quiero que las farc silencien sus fusiles, que dejen de desplazar campesinos, que no haya más desaparecidos. Pero me deja muy esperanzado, independientemente de que se aprueben o no los acuerdos, que muchos indiferentes, por lo menos, ya están hablando de esto, han tomado conciencia sobre todo lo que le falta a este país por crecer, y que la indiferencia nos hace más vulnerables a que los políticos corruptos sigan amasando el poder. Somos todos los que con un poco de conciencia social, conociendo nuestra historia de luchas y guerras sangrientas, podremos hacer de Colombia el País que soñamos, donde el campo, que es nuestra mayor riqueza, sea el protagonista por su producción de cultivos y no por su producción de muertos, desaparecidos  y desplazados.

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